¡Llenos de Fe y Esperanza! Inspiración en medio de la perdida

Cuando estudiaba el sexto año de la carrera de medicina, en el año 2000, tuve la oportunidad de escribir un artículo en una revista que en ese entonces publicaba uno de los Departamentos Médicos del Hospital General San Juan de Dios en mi país, Guatemala. En ese momento expuse mi tristeza, dolor e inconformidad que sentía, porque la práctica médica que en ese entonces se practicaba era solamente curativa. Me llamó siempre la atención, de que el recurso se destinaba tanto a niños, mujeres embarazadas y a los adultos, no importando el caso, debido a que es un hospital escuela (se llama así a los hospitales en donde se entrenan médicos de diferentes especialidades). Me tocó muchas veces atender delincuentes pero también bebés inocentes. Los adultos muchas veces por vicios o descuidos y los niños por descuido de los padres. Era irónico, pero no se está en la posición de decidir a quien sí salvar y a quien no, porque los médicos no somos dioses, somos humanos e instrumentos de ayuda.

Vi morir a un paciente cuando yo apenas tenía 21 años, él padecía de un cáncer agresivo y tenía apenas 16 (fue muy triste). Y así a lo largo de mi entrenamiento vi a más pacientes perder la vida, los recuerdo con mucho amor, en especial a Miguelito de 6 años, originario de Quiché, quien no hablaba español, su papá llegó una tarde a visitarlo… lo miró y se llevó consigo todas sus pertenencias que le habíamos comprado con mis amigos residentes (hasta su cepillo de dientes), y jamás volvió; mi paciente con tuberculosis en todo su cuerpecito, falleció solo de luchar entre una y otra cama en el hospital. y así podría contarles muchas más historias porque no todas son tristes.

Todos los casos en este hospital son tratados por prioridad, con limitaciones por supuesto; recuerdo que hasta fabricabamos muchos dispositivos con materiales de deshecho, como las aerocámaras inhaladoras de medicamentos para los niños asmáticos, y así podrían administrar su tratamiento en casa. Cooperabamos para comprar medicinas que no tenía el hospital y todo el tiempo educabamos a las personas para que cuidaran a sus hijos y fueran preventivos porque el sistema de salud no provee de medicamentos a los pacientes que se van a casa. Los casos en su mayoría se resuelven con éxito, los cuales también recuerdo con mucha gratificación, pero necesitan mucha entrega, estudio y valor del personal Médico. Y así transcurrió el tiempo y me tocó tener a mi cargo estudiantes, a quienes vi crecer como profesionales y a quienes recuerdo por tener grandes habilidades y talentos. Vi pasar aproximadamente 15 generaciones de excelentes pediatras amigos, y he tenido Alumnos, Jefes, Profesores y personal de Enfermería, académicamente muy competentes y luchadores, capaces de inspirar con su peculiar práctica clínica y trasmitir su vocación y amor incansable por los pacientes, sin límites…no importando la hora o circunstancias. Pero el sistema de salud no ha cambiado mucho, y eso frustra, porque ha pasado mucho tiempo y la fuerza laboral humana sufre mucho desgaste, tanto físico como emocional.

Hoy ante la tristeza de tanta perdida humana y profesional, a causa de enfermedades, injusticia, negligencia y violencia no puedo ser indiferente. Sigo con la firme convicción que el cambio está en cada uno de nosotros, les exhorto a seguir luchando por la excelencia día tras día en cada una de nuestras áreas profesionales y personales, porque somos gente buena, muy capaz y acompañadas de Dios.

Mi gremio viste de luto profundo, pero somos solidarios hacia nuestro prójimo… con nuestra amada Guatemala. Damos lo mejor de nosotros cada día y no queremos hacer daño. Creemos en un mañana mejor, lleno de Justicia, Esperanza y Fe. Sé que lo lograremos, siendo entes de cambio y servicio. Hoy recuerdo estas bellas frases:

«En el momento de ser admitido entre los miembros de la profesión médica, me comprometo solemnemente a consagrar mi vida al servicio de la humanidad.

Conservaré a mis maestros el respeto y el reconocimiento del que son acreedores.

Desempeñaré mi arte con conciencia y dignidad, la salud y la vida del enfermo serán las primeras de mis preocupaciones.

Tendré absoluto respeto por la vida humana.»

(Fragmentos del Juramento Hipocrático)

8 comentarios en “¡Llenos de Fe y Esperanza! Inspiración en medio de la perdida

  1. Felicidades Dra. Aida, estas palabras llegan al corazón y nos llenan de esperanza. Gracias por ser tan excelente en su profesión y tan entregada a sus pacientes. Dios la continué bendiciendo

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  2. Usted como persona y como profesional es la mejor… Dios la bendiga y ante tanta adversidad… ánimo… a los mejores guerreros se les dan las batallas más fuertes!!! ÁNIMO NO DESMAYE… Le agradezco el amor a mis angelitos, usted sabe que son mis milagros, sabe lo que pase hace muy poco y ese apoyo que nos dió nadie se lo paga pero lo valoramos mucho… Un abrazo y gracias por dedicarse a la medicina y procurar la salud de nuestras hijas!!! La queremos.

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  3. En serio, usted es una persona completamente admirable por su desempeño profesional y su deseo de ayudar a las personas. Para nosotros como familia, su vida ha sido una gran bendición.

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  4. Que triste el caso de Miguelito. Y estoy totalmente de acuerdo con usted en que el cambio está en cada uno de nosotros! Dios la bendiga siempre. Muchas gracias por llevarnos el control de nuestras niñas y por los consejos.

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