Damos gracias a nuestros maestros por transmitir su conocimiento. Hoy les agradecemos, aún más, por los valores que nos inculcan los cuales son invaluables, que están inmersos en su que hacer diario, que aparentemente no se ven, y que de forma paradójica, dan resultados más efectivos del aprendizaje en el ser humano.
La autoestima, por ejemplo, que tiene un papel importante en el desarrollo de todo ser humano, dicha característica que ustedes cultivan con una mirada, una respuesta amigable, un «bien hecho» o incluso un «puedes volver a empezar».
Inculcar el orden, en algo tan sutil, como dar instrucciones claras y precisas.
Implementar ideas y estrategias nuevas e innovadoras, para divertirse en clase, ya que un niño aburrido aprende menos. Es sorprenderlos con una historia, una anécdota y ser generosos contando las propias experiencias.
Con un toque de cariño, tal vez el más importante, porque cada niño es una historia, un libro que se está escribiendo, un lienzo en blanco.
¡Gracias maestros por su ejemplo! por ver más allá que números y letras, por la sensibilidad que da la individualidad y el amor. Por jugar el papel de ese héroe que en muchas ocasiones, está ausente en casa. ¡Gracias por darse a sí mismos!