Lo que siempre espero…para Seño Haydeé Leiva

Muchos dicen «Para no sufrir, no esperes nada de nadie». Sin embargo, las excepciones pueden sorprender cualquier regla. Y hay personas, que aunque son pocas, se espera  mucho, porque siempre dan lo mejor de sí para los demás.

Recuerdo el año 1999,  cuando inicié mi práctica de pediatría, conocí a una persona espectacular, todos en el Departamento de Pediatría del Hospital General le respetaban y admiraban, ese alguien de quien ¡sí! se espera todo. Y esto, no por la exigencia colectiva, más bien, por la calidad humana de quien hago referencia. Describo a continuación, algunas de las acciones de las que todos estábamos acostumbrados:

Su mirada:  cariñosa, vivaz, pero enérgica, que fue cambiando con el transcurso de los años.  Pasó de ser compasiva y esperanzadora, a ser de admiración y de amistad.

Su abrazo:  señal de un cariño acogedor y único, fuerte y suave a la vez, con aire de ternura y consuelo, del que siempre amanece. Siempre fresco, con su distintivo de olor a crema perfumada.

Sus palabras:  de quien te conoce y te respeta, que con cariño te corrigió la plana, y de quien aprendiste, algo que siempre ha sido un arte… El de amar a los demás, tan sutil que parece imperceptible, pero, del que todos nos damos cuenta.

Su cafecito:  el de la madrugada, cuando en el servicio de cuidados intensivos, le  recibías de su mejor taza, calientito y dulce, para despertarte y poder terminar tus notas, sin equivocarte.

Su servicio:  siempre excelente, rápido y oportuno.  No importaba si uno era estudiante, residente o jefe. Siempre la atención era un llamado de urgencia era inmediato. La visitaba en Traumatología Pediátrica, ocasionalmente, y siempre me decía  ¡Doctora Aida!  si algo necesita: ¡aquí estoy!, siempre en la mañana, para servirle.

Su comida: tostadas con comida china o de pasta pollo y salsa ¡las más deliciosas!, las dicho sea de paso, todos querían disfrutar en el pos-turno.

¡Gracias por tanto! a quien, deseo rendir este homenaje, hoy ya se encuentra con Nuestro Señor. Sé que nos volveremos a encontrar.

¡Hasta siempre Seño Haydeé Leiva!

Un abrazo hasta el Cielo.

2 comentarios en “Lo que siempre espero…para Seño Haydeé Leiva

  1. Doctora muy buena noche, buen día o tarde dependiendo la hora que valla a leer este mensaje, no me cabe la menor duda de que tuvo que estar rodeada de personas como la que describe, para ser no solo una gran doctora, sino una gran persona. Decir gracias queda corto sin embargo, decirle gracias por toda la atención y el servicio personalizado que nos ha prestado con nuestra hermosa hija es la única forma que encontramos para demostrarle nuestra profunda gratitud. Dios la bendiga y la proteja en su profesión y en su vida diaria. Aprovecho para agradecerle por tan lindo detalle de los saludos por el día del padre. Desde luego que también por los saludos hacia las madres pero sobre todo, mil gracias nuevamente por tan valiosa labor que realiza con las futuras generaciones de nuestra bella Guatemala.

    On Sat, Jun 20, 2020 at 7:59 PM Aida Aguilar, Pediatra wrote:

    > aidaaguilarpediatra posted: » Muchos dicen «Para no sufrir, no esperes > nada de nadie». Sin embargo, las excepciones pueden sorprender cualquier > regla. Y hay personas, que aunque son pocas, se espera mucho, porque > siempre dan lo mejor de sí para los demás. Recuerdo el año 1999, c» >

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