Como padres, es difícil saber cuando se actúa correctamente, estamos constantemente ante los lentes parcializados de la sociedad. Como madre siento que esto es una presión cultural, que se trasmite de generación en generación. No hay nada escrito con respecto a lo que es correcto, exitoso o validado. Además cuando nuestros hijos sean adultos, tienen toda la libertad y derecho de escoger qué hacer en su vida, independientemente de nuestra crianza, elegirán un camino de soberanía que los hará felices o no, pero eso no nos califica como buenos o malos padres.
Los padres, a diferencia de las madres han tenido un papel de protagonismo en el hogar cambiante a lo largo de la historia. En el tiempo que tengo de ser pediatra me he dado cuenta, como ahora los padres son parte de la crianza y el cuidado diario de los hijos. Esto a raíz de que ambos padres trabajan, ambos se toman el tiempo de participar y elegir ser parte de la vida de los niños en diferentes planos y decisiones, como el tipo de alimentación, qué cuidados dar diariamente, medicamentos y dosis, e incluso cuándo es necesario, el horario de sueño, juguetes y deportes adecuados. Lo que influye en un buen desarrollo emocional y físico de los hijos.
Siempre les hago saber a ambos padres, que ellos tienen la capacidad de decidir sobre las opciones de educación y cuidados. Los médicos damos las opciones, que la mayoría de veces, no son buenas o malas, simplemente, es lo que toca decidir en cada oportunidad.
Es de felicitar a los padres y madres de hoy, que solos o acompañados toman su responsabilidad con amor, y que buscan ser mejores personas para dar ejemplo a sus hijos… y sí… si somos héroes de nuestros hijos, siempre lo seremos a pesar de nuestra imperfección.