Los niños son esos lienzos en blanco que se convertirán en una obra de arte, que van por ahí como el diamante, puliendo con cada caída sus talentos y habilidades. Ellos cuentan siempre la verdad, usando palabras sencillas y básicas… no se complican.
Su individualidad se nota, ninguno es igual a otro, tienen necesidades diferentes y por lo tanto, atributos distintos.
Tienen ese olor característico a leche dulce, a inocencia y brisa fresca. Sus manitas son capaces de dar una caricia parecida al toque de un ángel: suave, cariñosa y traviesa.
Sorprenden con la rápidez que crecen y te imitan y por qué no… te perdonan, olvidan. Te aman sin obligación, ni límite.
Los niños son responsabilidad de todos, porque ven la vida según nosotros se la mostramos.
Tienen un nombre, no son un adjetivo y mucho menos un número.
Los chiquitos son esas personitas valiosas, que necesitan nuestro amor, dedicación y cuidados. Así son los niños, dan lecciones de vida, nos cambian… nos hacen mejores personas.
Así son los niños.