Mi papá, un hombre como pocos.

Mi padre, es una persona única. Hace algunos años, me dejó impactada con unas palabras que dijo en una reunión familiar, creo que hasta hoy que soy mamá puedo entender el sentimiento, las palabras fueron: «quisiera vivir más tiempo para cuidarlos». No podía creer lo que estaba escuchando; pero así se siente cuando se tienen hijos. Lo que no sabe, es que estará conmigo siempre; ¿Cómo, para siempre? Les voy a contar como con su ejemplo, me enseñó esto que me hace única y ser parte de él:

Que el respeto y el cariño de una sonrisa amable abre más puertas que una llave de oro.

Que los lunes hay que llegar más temprano, y el viernes debes ser el último en irte… siempre estar.

Que la puntualidad significa respeto.

Que la familia es prioridad.

Que los amigos son parte importante de nuestra vida (Me dió a leer a los 9 años el libro «Cómo ganar amigos» de Dale Carnegie).

Que la humildad mueve montañas. Y que aunque se tenga la razón y los demás lo nieguen, prevalecerá siempre el bien y la verdad.

Que los errores se resuelven con hechos, no con un perdón.

Que el hacer tu afán con amor y con respeto a Dios, trae recompensas del mismo tipo.

Que la determinación y el éxito es un término propio.

Mi papá a sus 82 años, ha cambiado muchísimo, ha llegado al punto de cuidar a mi madre cuando se enferma, él cocina, limpia y arregla la casa, (aún maneja, tiene Facebook y usa Whats App). Él ha traspasado generaciones difíciles y las ha superado, demostrando que no se debe tener temor al cambio o al que dirán. Hoy en día refleja una gran sabiduría, sus consejos son invaluables y junto a mi mamá son imparables. Gracias papa por tanto. Lo amo por estar siempre.

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