Mi experiencia como Madre y Pediatra

Recuerdo vividamente cuanto deseaba ser madre, cuando llegó ese instante tan emocionante de confirmar la noticia, 6 semanas y ya usaba blusón (sonrío). ¡Por fin mi sueño se hacía realidad! ¡Embarazada! a las 26 semanas supe que era una niña. En cada ultrasonido trataba de ver sus detalles, quería hablarle, le cantaba… leía mi álbum y mis libros de embriología siguiendo el proceso a detalle. Los cambios evidentes de mi cuerpo eran inevitables, recuerdo que buscaba comer cosas nutritivas y me daba mucho apetito. Sufrí de pocos síntomas realmente. No percibía sus movimientos, pero el día en que los sentí ¡salté del susto! Sentía que iba creciendo, siempre estuvo recostada y el cordón umbilical alrededor del cuello, podía sentir su cabeza en mi costado derecho y sus pies en mi cadera contraria; ella se estiraba queriendo salir.
Después de un embarazo de riesgo, mi ginecólogo me indicó que el día tan esperado por fin se acercaba, para el doctor fue un embarazo emocionante… para mí no tanto (sonrío), pero estaba feliz imaginando como sería su carita, su cabello, quería abrazarla y decirle cuanto la deseaba. Cuando nació, sentí que cada segundo era eterno hasta que escuche su llanto… rompí a llorar. Mi amiga Dalia (Pediatra) me dice: «está bien», ufff me sentí aliviada. Estaba tranquila sabiendo que estaba en buenas manos. Fue impresionante cuando dijeron cuanto pesaba, se suponía que sería pequeñita. En sala de operaciones era una fiesta, todos los conocidos hablando del evento.
El dar lactancia y los cuidados, aunque se sepan teóricamente no hay como vivirlos. El decidir qué es mejor y experimentar esa gran responsabilidad, me daba mucho miedo, no quería fallar o tomar una decisión con ojos de pediatra y no como madre. Di lactancia 10 meses ¡fue increíble! pensé que las noches en vela, el dolor de espalda y el no acomodarme boca abajo para dormir, serían para siempre… lloré varias veces. Luego al iniciar los primeros esbozos de palabras, cantar, bailar y oirle reir a carcajadas me hacían soñar con el primer ¡mamá! y aunque sabía que la palabra papá (por ser mas fácil), sería lo primero que diría, la primera palabra por fin llegó y fue: «bravoooo»…
El gateo fue poco (porque me daba miedo que se lastimara), sus primeros pasos fueron una experiencia maravillosa ante mis ojos, verla feliz al ser independiente, no se puede explicar, es un instante de alegría y tristeza al mismo tiempo. Hoy, después de once años de superar tanto, principalmente mis miedos, me siento satisfecha. Aprendí a no subestimarla, a corroborar su potencial a cada momento, ella no deja de sorprenderme.
Pasan lento los momentos, hoy mientras la espero que salga de sus clases de arte y aprovecho a escribir, leer, y hacer mis cosas, veo el reloj… y pienso que no cambiaría esto por nada, verla que alcanza cada meta que se propone, es un regalo de Dios. Con todo esto puedo decir que «me ha hecho ser mejor persona» Porque ella hizo que naciera en mí el deseo de mejorar en cada área de mi vida, a pesar de mis errores, que me preparara más en mi profesión y que comprendiera aún más a las mamás de mis pacientes… me hizo mejor pediatra. Hoy me siento ¡feliz!

10 comentarios en “Mi experiencia como Madre y Pediatra

  1. Que lindo mensaje Doctora, gracias por compartir su experiencia, el saber que usted es madre además de una profecional, me hace sentir comprendida en muchísimas ocasiones, cuando la busco preocupada y usted lo primero que hace es calmar a la madre (como madre que es) y luego me dice que hacer (como profesional). La queremos mucho.

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