¿Se enamoran nuestros hijos?

En mi consultorio, he recibido madres de familia que tienen preadolescentes, con preguntas como: ¿Por qué cambia repentinamente de humor mi hija?, pasa de la felicidad a la tristeza e incluso llanto. ¿Por qué mi hijo ya no quiere salir en familia sólo con sus amigos? además, no permite que se le revise el celular y se comporta exigente con el arreglo personal y vestimenta. La mayoría de personas pintan esta etapa como desagradable y tienden a persuadirnos con tenerle miedo. También es mi caso (sonrío), y buscando información encontré estos aspectos que les comparto para que la convivencia familiar sea más agradable, y la etapa sea más ligera.

Durante la adolescencia, que corresponde entre los 10 y los 19 años según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se da una serie de cambios y aprendizaje en el cual se necesita apoyo de la familia, el entorno escolar y la sociedad (Unicef 2016). En esta etapa se encuentran muchos cambios tanto físicos como mentales, y con ello llega el enamoramiento. Se presentan las primeras experiencias que serán la base para sus relaciones futuras.

¿Por qué llega el enamoramiento en esta etapa? Porque es necesario sentirse querido, además con la posibilidad de procrear, se inician las estrategías de supervivencia de la especie y es necesario e importante relacionarse socialmente. Esto lo interpretamos como una etapa agradable y con muchas expectativas.

Existen cambios físicos muy claros que nos indican que el desarrollo del adolescente marca una etapa en la que se considera estará apto para mantener una relación de pareja. Los principales son los cambios físicos rápidos, como alcanzar talla, el impulso sexual evidente, cambios de la voz, maduración de músculos y órganos sexuales, crecimiento de vello característico y acné. Así, que esta etapa llegará en diferente momento en cada uno de los niños.

Entre los acontecimientos psicológicos más llamativos podremos observar que el comportamiento se adapta a la convivencia en grupo, más que a la conducta familiar, aparece fuertemente la conciencia social, e inician los planes a largo plazo, buscan la independencia y ganancia de responsabilidad.

Y luego de todo esto ¡llega el amor!… Sí, el amor… Y según algunas teorías tanto psicológicas (Psicólogo Robert Sternberg), como antropológicas ( Doctora Helen Fisher), pueden ser dos respectivamente: Teoría triangular: Pasión, intimidad y decisión o compromiso y la Teoría cerebral: Impulso, romantisismo y apego. Pero … ¿qué pasa con la neurociencia? Según estudios, durante el enamoramiento, actúa la dopamina y el núcleo caudado (sustancia y estructura cerebral), que son los mismos que se activan en las emociones ligadas a las preferencias. Es decir el humano se vuelve adicto a algo, por lo tanto el amor romántico es una emoción o necesidad natural del ser humano de experimentar el placer, incluso al punto de la obsesión. Claro esta que hay diferencias de género, en los varones hay mas actividad en la zona visual y en las damas, en el área de los recuerdos. De ahí que se idealiza y obviamos lo que no nos gusta de la persona amada, y se convierte en amor de obsesión y ceguera. Esto ocurre solamente una vez en la relación de pareja y luego se convierte en apego. Todo este proceso no puede suceder en los adolescentes por toda su complejidad, así que en ellos solo se produce el romanticismo, y si este llega a terminar, los circuitos de tristeza, depresión, perdida del raciocinio y autocontrol se activaran de inmediato. De modo que muchas veces se necesita el apoyo reflexivo y psicológico profesional.

Las señales del enamoramiento pueden ser de dos tipos:
Psicológicas: obedecen con facilidad, ríen excesivamente, pasan repentinamente al llanto si se sienten tristes, y hay nerviosismo extremo en caso de que se hable de la pareja sospechosa.
Sociales: Somos de momento su ejemplo y modelo de vida, son muy formales, hablan de las cualidades de la supuesta pareja, se arreglan más que de costumbre y comentan que alguien les gusta.

Cuando todo esto aparece es prudente acompañarlos en el proceso, advertirles sobre los riesgos de las redes sociales. El permitir o no el proceso de noviazgo depende de los principios y normas de cada hogar para evitar sus consecuencias como la depresión, las enfermedades e incluso el embarazo.

Poniendo normas claras sobre el respeto y límites, así como enfatizando que la familia es la base de cada uno de los jóvenes, fomentaremos su individualidad y responsabilidad mutua.

No dejen de contactarme si tienen más dudas, juntos encontraremos herramientas para obtener respuestas, ya que cada caso es diferente.

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